Al cabo de unos dĂas un flautista, venido de muy lejos, dijo al alcalde que se llevarĂa a todos los ratones del lugar y asegurĂł que nunca mĂĄs les molestarĂan. Ăste le prometiĂł una gran recompensa si lo conseguĂa.
Al salir del ayuntamiento comenzĂł a tocar una suave melodĂa y, como por arte de magia, empezaron a salir ratones por todos lados.
Muy animados, los ratones siguieron al flautista, que no habĂa dejado de tocar su flauta, hasta un rĂo y allĂ se ahogaron.
Entonces el flautista fue a ver al alcalde para pedirle su recompensa. Ăste se negĂł a darle la bolsa con las diez monedas de plata que le habĂa prometido.
Muy enfadado saliĂł a la calle y empezĂł a tocar su flauta entonando una melodĂa muy alegre. Los niños y niñas del pueblo, al oĂrla, salieron de sus casas y se fueron detrĂĄs del flautista bailando alegremente.
Al ver que los niños y las niñas habĂan desaparecido, los familiares fueron a hablar con el alcalde. Ăste, al verse presionado, confesĂł que no habĂa pagado al flautista y por eso se los habĂa llevado.
RĂĄpidamente el alcalde buscĂł al flautista y cuando le encontrĂł le dio la recompensa: Una bolsa con diez monedas de plata.
Cuando acabaron se escondieron en el bosque y vieron salir al lobo de la casa. â Me pesa mucho la barriga y tengo mucha sed. Voy a buscar agua para beber.