POESÍA: «DEL LIMÓN AL LIMONERO»

                    

Caminando, caminando

encontré un pequeño terreno;

un suelo cubierto de fértil tierra

cuidada con mimo y esmero.

 

– Tú acogerás las semillas del arrugado limón

que ayer recogí en el huerto del Tío Ramón.

 

Con un pequeño palo hice un agujero,

deposité las simientes y depacito las tape luego;

sin dilación me levanté

y sorprendido desde el interior escuché:

 

– Algún día volveremos convertidas en un nuevo ser,

con gustoso ácido invitaremos a los que nos quieran comer.

 

El tiempo pasaba lentamente,

y sin apenas desfallecer,

no perdía la esperanza,

tampoco el interés.

 

– ¡Paciencia amiguito, mucha paciencia!

Pronto saldré y poco a poco me verás crecer.

 

Raíces primero, tallo y hojas después;

un limonero fue levantándose erguido hacia el cielo

iluminado por el sol, regado por la lluvia

y mecido por el viento.

 

– ¡Por fin estás aquí, pequeño limonero!

A mi lado ya te tengo para acompañarte y probar tus frutos suculentos.

 

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