CUENTO: «LOS PATOS»

Una vez Cristina, Marquitos y Fermín fueron de excursión a un pueblo extremeño que se llama Bonal de Ibor.

Cuando llegaron, vieron un campo con un estanque lleno de patos.

De pronto el agua empezó a moverse muy deprisa con el aire y los patos se hundieron.

Los tres amiguitos cogieron unas ramas para salvarlos.

Cuando consiguieron sacarlos a todos del agua era de noche.

Entonces los amiguitos se despidiron de los patos y se fueron a sus casas.

«LA LOMBRIZ»

Encontré una lombriz,

salió del interior de la tierra.

La cogí con mucho cuidado y

la puse sobre las palmas de mis manos.

Serpenteaba como podía:

¡Hilito marrón, blando y anillado!

 Al verse descubierta,

intentaba sin éxito,

ocultarse entre los dedos.

¡No quería que la comieran!

Era tal su impotencia que,

de repente,

decidió quedarse quieta.

¡Me asusté de su imprudencia!

Con gran decisión llevé al pequeño anélido

hasta un lugar seguro:

Una fértil y húmeda tierra.

¡Garantía de vida perpetua!

No sé qué fue de la lombríz

desde que la liberé

jamás la volví a ver.

¡Certero destino el suyo!

 

 

«CORONAVIRUS»

El coronavirus está llevando a muchas personas a la muerte.

Los niños deben saber que:

– El coronavirus es un microbio que puede entrar en el cuerpo de los animales y de las personas.

– Las personas a las que infesta pueden tener los siguientes síntomas: Tos, fiebre, escalofríos, goteo nasal, dolor de cabeza y dificultad para respirar.

– Para evitarlo lo mejor es:

  • No salir de casa.
  • Lavarse las manos a menudo.
  • No tocarse la boca, la nariz ni los ojos.
  • Limpiar con frecuencia las superficies que se tocan a diario (mesas, manillares, interruptores, teléfonos, inodoros, teclados, grifos, mandos de la tele,…).
  • Limpiar lo que compramos.

 

 

«FIESTAS»

Hay fiestas entrañables, hay fiestas deseables pero: ¿Realmente son lo que se espera?

A veces sí, a veces no, depende de los individuos que en ellas presentes estén.

Por ejemplo, para las hormigas podrían ser magníficas oportunidades para llenar sus hogares con abundantes y variados manjares; para los gatos contrastes e intranquilidad; para los perros serían motivo de afonía con tanto ladrido al enfrentarse a los desconocidos.

Quizás el pájaro enjaulado alzaría su voz más alto por si alguien, sensible a su encierro con gran determinacióny sonriente, furtivamente le liberase.

Y que decir de los humanos, aquellos a los que están obligados a disfrutar para no sentirse rechazados por otros que se creen mejores sin serlo…

   

     

 

«ALGUIEN ME DEJÓ AQUÍ»

Hace tiempo que no como.

¡Qué hambre tengo!

Hace tiempo que no duermo.

¡Qué sueño, sueño, sueño!

 

Alguien me ha traído a este fabuloso lugar.

Aquí llenaré mi famélico estómago con exquisitos manjares,

después volaré jugando con el viento hasta quedar exhausto

y por fin dormiré, dormiré,

dormiré en este inmenso campo

con la ayuda de suaves brisas que tímidamente acariciarán mi cuerpo.

 

¡Qué bien se está aquí!

¡Soy feliz!