Paseando por la calle encontré una florecilla con cuidado la cogí y sumergí su tallo en agua. Corta vida tendrá pero al menos no morirá en soledad.
Soy una serpiente muy silenciosa, me arrastro y me arrastro buscando jugosos bocados.
El sol observa y se pregunta sin esperar respuesta: ¿Adónde irá ese pequeño velero si pasajeros?
Ya está la mesa lista para comer. Siéntense todos y gocen saboreando las saciantes y ricas viandas que se exhiben e invitan a exquisitos paladares.
Sol me llaman y si me miras puedo hacerte mucho daño quedándote cegato de inmediato.
¡Qué montaña tan alta! Me gustaría escalarla y brincar al llegar a la cima con mi hermanita Clara.
Conduciré este cochecito despacito, despacito hasta llegar al destino donde esperan mis amigos.
En esta pradera podrás descubrir olores y colores que te harán sonreír.
Me voy a mi casa desconectaré del mundo, haré lo que me venga en gana desde ahora hasta el fin de mi futuro.
Florecillas del campo erguidas hacia el sol esperando que algún bichito baile a vuestro son.
Si con el pico pío, pío, pío y pío cada vez que picoquiero: alto y bajo, bajo y alto, día y noche, noche y día, padeceré una aguda afonía.
Caminando, caminando un bosquecillo encontré y con mi piruleta en la mano sobre varias hojas salté.
Solitaria casita un día encontré en una praderita, no se porqué. Tantísimo me gustó que allí mi vida pasé entregándome al deleite con el que siempre disfruté.