Para decorar estas marionetas se necesita:
- Esponjas
- Lana
- Cartulinas de colores
- Cola blanca


Para hacer estos muñequitos hemos utilizado:

POESÍA: "CON LANA...
En el desván de mi casa
encontré ovillos de lana:
grises, rojos, azules,
rosas, negros y verdes.
También había cartones y papeles
de tamaños diferentes,
preparados para posibles...
transformaciones.
Un gatito de cerámica miraba y miraba
sin apartar la vista de la ventana:
La luna por las noches,
el sol por las mañanas.
Un perrito de madera,
con la boca abierta y la lengua fuera;
movía la cabeza
buscando una caricia de alguien que lo viera.
En el suelo me senté,
recorté dos círculos de cartón;
con lana comencé a dar vueltas
dentro, fuera, alrededor...
Miraba al gatito,
miraba al perrito
y, poco a poco, los círculos
iba cubriendo con lana.
Al terminar,
un corte por allí,
un corte por allá,
¡qué felicidad!
En mis manos
tenía una suave bola,
que convertí en muñequito
con singulares accesorios.
Del naranjo naranjero
unas naranjas cogimos.
Redondas, redonditas
con gusto nos comimos.
Dejamos secar sus pieles
sobre trozos de papel
y después de unos días
elaboramos bonitos cuadros.
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Para hacer estos collages utilizamos:
















Para hacer estos dibujos necesitas:








POESÍA: "POR EL AIRE"
Hoy me ha despertado un ruido estridente
que me ha obligado a mirar hacia lo más alto.
Una etérea algarabía cubría el firmamento:
Aviones, helicópteros, globos, cohetes...
Colorida amalgama
con gran movimiento
que generaba, ante todo,
mucho desconcierto.
¡Qué mareo tengo!
Si continúo mirando
caeré sin remedio al suelo.
Para hacer estas corbatas necesitas:

Coloridas corbatas
para papás, mamás,
abuelas y abuelos.
¡Qué bonitas las corbatas
para ponerlas sobre el pecho!
Ramón vio cómo el agua,
sin previo aviso,
se llevó su casa.
¡Triste final para su lugar preferido!
Allí pasaba los días con su familia,
con su perro afgano y,
a veces, con sus amigos.
Era un hogar acogedor y tranquilo.
De repente, un ser mágico apareció,
y acercándose al desolado Ramón le susurró:
- Coge un poco de barro con tus manos,
ponlo cerca de tu corazón,
sopla suavemente y ...
¡Creer o no creer!
Cuando todo está perdido
y la desesperación te embarga,
llega un hilo de esperanza
que te lleva a confiar.
Lágrimas de alegría derramaron sus ojos.
De la nada apareció su casa,
sobre una barca llegó,
ubicándose en el mismo enclave,
atónito Ramón miraba y miraba.
¡Hurra, hurra, hurra!
Nunca más la casa de allí se movió.
Cuando el agua pasaba
a poquitos se acercaba,
humedecía el lugar
y se marchaba sin inundar nada..
¡Increíble suceso digno de mención!
