Ramón vio cómo el agua, sin previo aviso, se llevó su casa.
¡Triste final para su lugar preferido!
Allí pasaba los días con su familia, con su perro afgano y, a veces, con sus amigos.
Era un hogar acogedor y tranquilo.
De repente, un ser mágico apareció, y acercándose al desolado Ramón le susurró: - Coge un poco de barro con tus manos, ponlo cerca de tu corazón, sopla suavemente y ...
¡Creer o no creer!
Cuando todo está perdido y la desesperación te embarga, llega un hilo de esperanza que te lleva a confiar.
Lágrimas de alegría derramaron sus ojos.
De la nada apareció su casa, sobre una barca llegó, ubicándose en el mismo enclave, atónito Ramón miraba y miraba.
¡Hurra, hurra, hurra!
Nunca más la casa de allí se movió.
Cuando el agua pasaba a poquitos se acercaba, humedecía el lugar y se marchaba sin inundar nada..
En ocasiones eso creemos, sin embargo nuestras acciones dependen de circunstancias…, disponibilidades…, lugares…, personas vivas, personas muertas, personas que algún día nacerán…
Nos creemos eso de la "libertad"
Libres nos sentimos cuando pensamos. Ignorantes al descubrirnos que no somos únicos. Beligerantes cuando escuchamos un: ¡NO! Enemigos de los impedimentos que se presentan sin desearlos. Retazos de una esperanza que necesitamos. Tartamudea nuestro cerebro a pesar de sentirnos decididos a actuar. Amanece y nos negamos a continuar dormidos. Demos un respiro a la vida y seamos libres.
Tengo una larga cola, salto de árbol en árbol y corro rapidito; me gusta comer nueces, bellotas, piñones y cacahuetes; cuando me canso me meto en la madriguera. ¿Quién soy?