«ALGUIEN ME DEJÓ AQUÍ»

Hace tiempo que no como.

¡Qué hambre tengo!

Hace tiempo que no duermo.

¡Qué sueño, sueño, sueño!

 

Alguien me ha traído a este fabuloso lugar.

Aquí llenaré mi famélico estómago con exquisitos manjares,

después volaré jugando con el viento hasta quedar exhausto

y por fin dormiré, dormiré,

dormiré en este inmenso campo

con la ayuda de suaves brisas que tímidamente acariciarán mi cuerpo.

 

¡Qué bien se está aquí!

¡Soy feliz!

 

CUENTIFLOR: «EL NIDO GIGANTE»

Para hacer esta cuentiflor necesitas:

– Un plato de cartón

– Lápices de colores y rotuladores

– Catulinas marrón y crema para los pétalos

– Grapas para sujetar los pétalos

– Papel verde para las hojas, para el tallo dónde está escrito el cuentecito

y para la hierba

– Lana verde para atar el tallo

– Un vaso decorado con ceras para la macetita

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Había una vez dos pájaros que estaban comiendo.

Cuando acabaron de comer jugaron al escondite.

Después se fueron a dar un paseo y vieron un árbol muy grande que tenía un nido gigante con cinco huevos.

Los pájaros llamaron a la abuela y al abuelo porque los huevos se estaban rompiendo.

De repente de los huevos saliron pajaritos de colores y todos se pusieron muy contentos.

 

POESÍA: «PAJARILLO» (Mª Felisa García G.)

Un áspero muro y un tosco suelo

recibieron a un pajarillo que cayó del cielo.

 

Sobre sus patas el cuerpo reposaba.

De claro y suave plumaje,

aunque un poco despeluchado

por algunas partes.

 

Oscuros ojitos y pequeño pico.

No parpadeaba, no piaba.

no se movía,

solo respiraba.

 

Parecía frágil y desvalido.

con temerosa y expectante miraba.

¡No sabía dónde estaba!

¡Callaba!

 

Me acerqué a él y lo cogí,

ni un movimiento hizo.

Parecía estar muerto,

parecía estar vivo.

 

Ahora descansa en el nido,

que hizo su mamá

sobre la rama de una encina,

en donde debió esperar para saltar.