Paseando por la calle
encontré una florecilla
con cuidado la cogí
y sumergí su tallo en agua.
Corta vida tendrá
pero al menos no morirá en soledad.
Soy una serpiente muy silenciosa,
me arrastro y me arrastro
buscando jugosos bocados.
El sol observa y se pregunta sin esperar respuesta:
¿Adónde irá ese pequeño velero si pasajeros?
Ya está la mesa lista para comer.
Siéntense todos y gocen
saboreando las saciantes y ricas viandas
que se exhiben e invitan a exquisitos paladares.
Sol me llaman y si me miras
puedo hacerte mucho daño
quedándote cegato de inmediato.
¡Qué montaña tan alta!
Me gustaría escalarla
y brincar al llegar a la cima
con mi hermanita Clara.
Conduciré este cochecito
despacito, despacito
hasta llegar al destino
donde esperan mis amigos.
En esta pradera podrás descubrir
olores y colores que te harán sonreír.
Me voy a mi casa
desconectaré del mundo,
haré lo que me venga en gana
desde ahora hasta el fin de mi futuro.
Florecillas del campo
erguidas hacia el sol
esperando que algún bichito
baile a vuestro son.
Si con el pico pío, pío, pío y pío
cada vez que picoquiero:
alto y bajo, bajo y alto,
día y noche, noche y día,
padeceré una aguda afonía.
Caminando, caminando
un bosquecillo encontré
y con mi piruleta en la mano
sobre varias hojas salté.
Solitaria casita
un día encontré
en una praderita,
no se porqué.
Tantísimo me gustó
que allí mi vida pasé
entregándome al deleite
con el que siempre disfruté.