Paseando por el campo
voy disfrutando con su encanto.

Soy una serpiente muy silenciosa,
me arrastro y me arrastro
buscando jugosos bocados.

El sol observando,
se pregunta sin esperar respuesta:
¿Adónde irá ese pequeño velero sin marineros?

Ya está la mesa lista para comer.
Siéntense todos
y gocen saboreando las ricas viandas
que en ella se exhiben con gran deleite.

Sol me llaman y si me miras
puedo hacerte mucho daño
quedándote cegato de inmediato.

¡Qué montaña tan alta!
Me gustaría escalarla
y brincar al llegar a la cima.

Conduciré este cochecito
despacito, despacito
hasta llegar a mi destino.

En esta pradera podrás descubrir
olores y colores que te harán sonreír.








