JUEGO: «LA PALMERA»

Participantes: Todos los que quieran

Necesitas: Una palmera

Canción:

Alrededor de la palmera

damos vueltas sin parar.

Todos juntos y agarrados

aquí nos gusta jugar.

Contamos hasta tres

y nos soltamos a la vez:

Uno, dos y tres.

Así se juega:

Hacer un corro y agarrarse de las manos.

Dar vueltas alrededor de la palmera al mismo tiempo que se canta la canción anterior.

Al terminar todos los jugadores tienen que soltarse de las manos y agarrar la palmera lo más rápido posible.

BARQUITAS

Para hacer estos dibujos hemos utilizado:

  • Papel
  • Lápices de colores
  • Rotuladores
  • Tijeras
  • Pegamento

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JUEGO DE LAS BARQUITAS

Materiales: 2 barquitas

Participantes: 2 jugadores

Así se juega:

Cada participante tiene que escribir correctamente 8 palabras que empiecen por cada una de las letras que componen la palabra «BARQUITA» (es decir una que empiece por «B» otra por «A»…).

Luego tienen que poner las palabras que han escrito sobre sus barquitas y, por turno, leerlas bien.

Ganador:

Gana el jugador que escriba antes las 8 palabras y las lea correctamente.

«LAMENTO»

Canto sin tener ganas,

oscura melodía que entristece 

al que sin querer obliga a escuchar.

 

Lloro y al mismo tiempo te miro,

como cuando la luna se refleja en el río.

 

Sin sobresaltos vivo,

monótona existencia a modo de castigo

que acabará con una pena difícil de aliviar.

 

Se rompió mi juguete preferido

y nunca más con él podré jugar.

 

¡Adiós… adiós… adiós!

¡Adiós juguete mío!

.

MINIRRELATO: «MI JUGUETE»

Abandonado  sobre un tejado, ¿quién lo habría dejado allí?

Puede que las ráfagas de viento, puede que algún animalito, puede que cayera del cielo sin poderlo remediar.

Despacio y con gran destreza trepé y trepé hasta ponerme a su lado. Le observé durante un buen rato sin darme cuenta de que el tiempo iba pasando. No me atrevía a tocarlo.

De repente todo quedó en silencio y el juguete me sorprendió:

– ¡Soy para ti! 

Entonces me decidí, cerré los ojos y cuidadosamente lo cogí. La maravillosa sensación que experimenté me llevó a pensar que había encontrado algo mágico y singular.

– ¡Eres para mí!

Erguí mi cuerpo y de un gran salto caí al suelo.

Pasamos muchos años de alegrías, años de juegos compartidos…

Años que nunca más volverán porque un fatídico día mi juguete desapareció y con él no pude irme yo.