POESÍA: «PAJARILLO» (Mª Felisa García G.)

Un áspero muro y un tosco suelo

recibieron a un pajarillo que cayó del cielo.

 

Sobre sus patas el cuerpo reposaba.

De claro y suave plumaje,

aunque un poco despeluchado

por algunas partes.

 

Oscuros ojitos y pequeño pico.

No parpadeaba, no piaba.

no se movía,

solo respiraba.

 

Parecía frágil y desvalido.

con temerosa y expectante miraba.

¡No sabía dónde estaba!

¡Callaba!

 

Me acerqué a él y lo cogí,

ni un movimiento hizo.

Parecía estar muerto,

parecía estar vivo.

 

Ahora descansa en el nido,

que hizo su mamá

sobre la rama de una encina,

en donde debió esperar para saltar.

 

 

 

POESÍA: «SAPO, SAPITO» (Mª Felisa García G.)

¡Mirad qué bicho!

¡Mirad que raro!

No es ningún bicho,

que es un sapo asustado.

 

Unas pequeñas manos

lo cogieron con mucho cuidado

y en el agua de una fuente

suavemente lo dejaron.

 

Pequeños y mayores se acercaron,

con gran curiosidad.

El pobre animalito

no quería mirar.

 

En un rincón se quedó.

¿Estaba muerto?

Alguien lo tocó

y de sitio lo cambió.

 

¡Silencio!

¡Silencio, por favor!

Con expectante admiración

vieron al sapo agitarse.

 

De repente,

con un gracil saltito,

regresó,

sin ninguna dilación,

a su lugar de confort.

 

Aplausos y emoción

al ver al sapito.

No estaba muerto,

solo quería estar tranquilo.

 

¡Vámonos de aquí!

¡Dejémosle vivir feliz!

FÁBULA: «LOS RATONES Y EL LEÓN»

 

Había una vez un león orgulloso que paseaba tranquilamente por el campo.

Cazaba cualquier animal para satisfacer su hambre.

Una tarde atrapó a un ratón. Éste, al darse cuenta de cual iba a ser su destino comenzó a llorar y dijo:

– No me comas por favor. Tengo una familia que cuidar y si no regreso morirán.

El león se apiadó de él y le dejó marchar.

Una semana después, el gran felino cayó en una trampa que habían colocado unos cazadores.

Cerca del lugar estaba el ratón con su familia comiendo y bailando.

De repente escucharon unos fuertes rugidos y sigilosamente se acercaron hasta el lugar de donde procedían.

Vieron al enorme león metido en una gran bolsa de cuerdas.

Si ninguna dilación, los pequeños roedores las cortaron y le liberaron.

Desde aquel día el león y los ratones se hicieron amigos inseparables.

Fin

MORALEJA:

«Si piensas en los demás y te apiadas de ellos,

  con el tiempo tendrás tu recompensa».

 

LA ARAÑA Y SU TELARAÑA

Para hacer estos trabajitos necesitas:

  • Papeles de periódico
  • Papel higiénico
  • Cola para pegar
  • Pintura marrón
  • Papel plateado y azul para los ojos
  • Lana amarilla para colgar la araña

  • Papel grande para la base
  • Lana blanca para la telaraña
  • Lápices, rotuladores y ceras para los animalitos de papel
  • Celo para pegar la lana y los bichitos

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POESÍA: «LA ARAÑA» (Mª Felisa García G.)

 

Grande es la araña

y fija su mirada,

va por el bosque

buscando una morada.

 

Camina deprisa,

se detiene,

salta  y se balancea

agarrándose  fuertemente

a un hilillo que segrega.

 

Un idóneo lugar

acaba de encontrar

con abundantes bichitos

para poderse alimentar.

 

Teje una telaraña

con esfuerzo y sigilo,

cuando la termina

cansada se queda dormida.

 

Sobresaltada despierta,

¡algo ha caído en mi telaraña!

Rápidamente se acerca y mira.

 

Mucho se agita la presa,

sabe que su fin está cerca.

 

Abre bien la boca,

no quiere dejarse nada.

Después de engullir,

exclama:

 

¡Qué bocado tan bueno

conseguí esta mañana!

 

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BURRITO

Para hacer este burrito necesitas:

  • Una caja vacía y cartones
  • Papeles de periódicos
  • Papel de cocina o papel higiénico
  • Tubos de cartón para las patas y el cuello
  • Cola blanca y silicona
  • Pintura gris y negra
  • Un trozo de tela para el cuello

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POESÍA: «MI COQUETO BURRITO» (Mª Felisa García G.)

  • Quizas te preguntes

         el porqué te he creado.

        Quizás no sepas que tú eres

        el  animal al que más amo.

  • Ser libre de montura,

        sin cargar nada a la espalda,

        tal y como siempre te gustó vivir:

        tranquilo y feliz.

  • ¡Qué grande y tierno!

         Siempre expectante

        para ver lo que siento.

  •  No dices nada,

          tan sólo miras, miras

          y callas.

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OSOS Y OSERAS

Este cuadro está elaborado con:

  • Papel blanco para la base
  • Lápices, ceras y rotuladores de colores
  • Pintura marrón
  • Papel amarillo para el sol
  • Papel seda blanco para la nieve
  • Pegamento y celo para pegar

POESÍA (Mª Felisa García G.)

  • Tal vez algún día puedas llegar hasta este lugar.

          Despacio, muy despacio debes caminar

          sin dejar que se sienta tu respiración,

          sin dejar que huela tu sudor,

          sin dejar que se vea lo que con los ojos puede verse.

 

  • Llegué perdido, escapando del sombrío bosque.

         Mi corazón latía despacio y en silencio.

         La claridad me cegó por un instante

         pero pronto observé el entorno.

 

  • Grandes oseras,

         osos y osas fuera de ellas;

         oseznos correteando por la explanada,

         sin percatarse de quién les acechaba.

 

  • Mi corazón latía, esta vez deprisa.

         Un enorme oso sigiloso se acercó

         y con su rugido me asustó.

 

  • Un momento de tranquilidad.

          Luego, con una voz un tanto peculiar dijo:

          – ¡Ven conmigo a jugar!

         Sorprendido le miré y,

         sin ninguna dilación, contesté:

         – ¡Sí!

 

SARDINITA

Para hacer esta sardinita necesitas realizar dos iguales (una por delante y otra por detrás) y pegarlas con celo al finalizar.

Materiales:

  • Papel de embalaje blanco
  • Lápiz para dibujar
  • Ceras blandas para colorear
  • Papel «charol» de colores (rojo, azul claro, blanco y negro)
  • Papel «pinocho» marrón para la cola y las aletas
  • Papeles de periódicos para rellenar la sardinita
  • Celo grueso para pegarlas

POESÍA (Mª Felisa García G.)

  • Encontré una sardinita en el río

         sobre una pequeña roca

         a la que apenas mojaba el agua.

  • Sola y triste estaba

         triste y sola lloraba.

  • No puedo moverme,

         no puedo nadar,

         tengo las aletas dobladas

         y rasgada la cola.

  • Sola y triste estaba

         triste y sola lloraba.

  • Con cuidado la cogí

         con cuidado la curé,

         con cuidado la metí

         en el río otra vez.

  • Ya no lloraba.

          Saltaba y nadaba,

          nadaba y saltaba

          de lo feliz que estaba.