Como un cielo que se extiende hasta un casi final.
Lugar etéreo a simple vista plano,
desprovisto de recovecos
pero con obstáculos y efímeros vaivenes
que preludian inesperados movimientos.
¡Así eres tú!
Diente de león me llaman.
Delicado y efímero,
sólo con un poquito de aire
me disipo, me disperso.
Con mi redondeado aspecto aterciopelado,
delicado entre los dedos,
Viento: ¡Méceme!,
¡llévame cerca y lejos!
Llenaré los campos con mi presencia,
sutil y finísimo manto.
¡Acaríciame, cúbreme
y concéde buenos deseos!
El geranio que me regaló Genaro
por fin ha florecido.
El ambiente ha engalanado
con su magnífio colorido.
Al mismo tiempo su fragancia
aromatiza el aire que respiro,
embelesando a los insectos
que acuden raudos hacia su destino.
Alegre, espectante,
con muy buen talante.
¡Este es mi gerenio favorito,
siempre estará conmigo!
¡Quédate en casa Tomasa!,
lugar en el que muchas cosas pasan.
Desde que despiertas
hasta que tu cuerpo,
con el paso de las horas,
sin remedio se adormezca:
Un paso adelante, un paso atrás;
del dormitorio al baño,
del pasillo a la cocina
y finalmente al salón.
Podemos ser uno, podemos ser dos,
o incluso un montón.
Dejarnos llevar y disfrutar viviendo
aunque entre cuatro paredes estemos.
Tomasa, ¡quédate en casa!
Lee, escribe, canta, baila,…
o si lo prefieres no hagas nada.
Caminando, caminando
encontré un pequeño terreno;
un suelo cubierto de fértil tierra
cuidada con mimo y esmero.
– Tú acogerás las semillas del arrugado limón
que ayer recogí en el huerto del Tío Ramón.
Con un pequeño palo hice un agujero,
deposité las simientes y depacito las tape luego;
sin dilación me levanté
y sorprendido desde el interior escuché:
– Algún día volveremos convertidas en un nuevo ser,
con gustoso ácido invitaremos a los que nos quieran comer.
El tiempo pasaba lentamente,
y sin apenas desfallecer,
no perdía la esperanza,
tampoco el interés.
– ¡Paciencia amiguito, mucha paciencia!
Pronto saldré y poco a poco me verás crecer.
Raíces primero, tallo y hojas después;
un limonero fue levantándose erguido hacia el cielo
iluminado por el sol, regado por la lluvia
y mecido por el viento.
– ¡Por fin estás aquí, pequeño limonero!
A mi lado ya te tengo para acompañarte y probar tus frutos suculentos.
Para hacerlos necesitas:
– Doblar el rectángulo por la mitad.
– Doblar las esquinas de arriba hacia el centro.
– Doblar las dos solapas rectangulares de abajo hacia arriba,
una atrás y otra delante.
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El coronavirus está llevando a muchas personas a la muerte.
Los niños deben saber que:
– El coronavirus es un microbio que puede entrar en el cuerpo de los animales y de las personas.
– Las personas a las que infesta pueden tener los siguientes síntomas: Tos, fiebre, escalofríos, goteo nasal, dolor de cabeza y dificultad para respirar.
– Para evitarlo lo mejor es:
A veces nos encontramos en un círculo que no para de girar sobre un mismo lugar.
Caminemos observando y escuchando.
¡DIFÍCIL TAREA!
¡IMPRESCINDIBLE RETO!
Descubramos lo que acontece a nuestro alrededor para después interesarnos por lo lejano.