Archivo de la categoría: CUENTO
CUENTO: «LAS CALABAZAS Y LOS FANTASMAS»
CUENTO: «LAS TRES CALABAZAS»
CUENTO: «CALABAZAS EN EL PARQUE»
Cuento: «GRANITO»
Granito era un pedrusco al que le gustaba mucho subir y bajar montañas. Un día se cayó y se hizo mucho daño en la cara.
Su amigo Cuarzo, que estaba allí, se acercó y le dijo: – Granito tienes sangre en la cara. Voy a llamar con mi móvil al hospital para que vengan a curarte.
Pasado un rato, llegó una ambulancia. Era blanca y tenía una sirena roja. Granito y Cuarzo se emocionaron al verla.
De ella bajó la enfermera Esmeralda. – Estas heridas hay que lavarlas y taparlas con una tirita, dijo. Con mucho cuidado curó a Granito. Éste muy contento exclamó: – ¡Gracias Esmeralda!
Cuando Esmeralda se marchó, Granito y Cuarzo se quedaron en el campo jugando. El final llegó y a todos la cara un poco nos dolió.——————————————————————————————————————- No olvides tener mucho cuidado si estás jugando en un sitio alto. Puede pasarte lo mismo que a Granito.
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Hemos hecho a Granito, el protagonista del cuento, con los siguientes materiales:
– Cartón para las bases
– Piedras de granito
– Cartulina
– Pintura para la cara
– Ojos de plástico
– Cola blanca para pegar
Cuento: «EL MANZANO»
Había una vez un manzano que tenía muchas manzanas. Un día una de ellas saltó y cayó al suelo. ¡Qué divertido!, exclamó.
Rodando, rodando llegó a un río y se metió en el agua fresquita. De repente un pez se acercó a ella: – ¿Qué haces en el agua manzanita? – He venido a darme un baño, respondió. – ¿Quieres jugar conmigo?, preguntó el pececillo. – ¡Vale!, dijo la manzana. Los dos estuvieron divirtiéndose todo el día.
Las demás manzanas, al ver lo que había hecho su compañera, decidieron saltar también. Entonces el manzano se quedó vacío y silencioso.
Cuento: «El moscardón Pepe»
Había una vez un moscardón llamado Pepe. Volaba y volaba de aquí para allá. Sólo paraba para comer y descansar.
Cuento: «El flautista de Hamelín»
Para hacer estas láminas de gran tamaño hemos utilizado:
– Papel blanco
– Lápiz negro
– Rotuladores
– Ceras de colores
– Tijeras
– Periódicos
– Papel charol marrón, amarillo, azul y verde
– Papel dorado para la flauta
– Papel plateado para las monedas
– Pegamento
Había una vez un pueblo llamado Hamelín que estaba lleno de ratones. La gente fue a informar al alcalde de lo que ocurría y éste decidió dar una bolsa con diez monedas de plata a la persona que pudiese solucionar el problema.
Al cabo de unos días un flautista, venido de muy lejos, dijo al alcalde que se llevaría a todos los ratones del lugar y aseguró que nunca más les molestarían. Éste le prometió una gran recompensa si lo conseguía.
Al salir del ayuntamiento comenzó a tocar una suave melodía y, como por arte de magia, empezaron a salir ratones por todos lados.
Muy animados, los ratones siguieron al flautista, que no había dejado de tocar su flauta, hasta un río y allí se ahogaron.
Entonces el flautista fue a ver al alcalde para pedirle su recompensa. Éste se negó a darle la bolsa con las diez monedas de plata que le había prometido.
Muy enfadado salió a la calle y empezó a tocar su flauta entonando una melodía muy alegre. Los niños y niñas del pueblo, al oírla, salieron de sus casas y se fueron detrás del flautista bailando alegremente.
Siguieron bailando detrás del flautista hasta que llegaron a una enorme gruta. Cuando todos los niños y niñas habían entrado, la flauta dejó de sonar y la gruta se cerró. Tenían mucho miedo y gritaban desconsolados para que el flautista les sacara de allí, pero éste se marchó.
Al ver que los niños y las niñas habían desaparecido, los familiares fueron a hablar con el alcalde. Éste, al verse presionado, confesó que no había pagado al flautista y por eso se los había llevado.
Rápidamente el alcalde buscó al flautista y cuando le encontró le dio la recompensa: Una bolsa con diez monedas de plata.
Después, el flautista sacó a los niños y niñas de la gruta y los llevó a Hamelín junto a sus familias. Colorín, colorín, este cuento llegó a su fin.
Cuento: «Los tres cerditos»
Para hacer estas láminas hemos utilizado:
– Folios blancos
– Lápiz negro
– Rotuladores
– Papel «seda» amarillo
– Ceras de colores
– Palillos
– Pegamento
Había una vez tres cerditos que decidieron independizarse. Como no tenían ningún lugar para refugiarse decidieron construir sus propias casas.
El cerdito mayor construyó su casa con pajas. Como acabó muy pronto tuvo mucho tiempo para cantar bailar y descansar.
Cuento: «Caperucita Roja»
Las ilustraciones de este cuento se han elaborado con los siguientes materiales:
– Papel continuo blanco
– Un tapón circular para dibujar las cabezas de los personajes, todas del mismo tamaño
– Lápiz y rotulador negros para dibujar y repasar las letras y los personajes
– Papel de periódico para los troncos de los árboles y las almohadas de la cama
– Tijeras y pegamento
– Papel charol para la cama
– Ceras blandas de colores
Érase una vez una niña que tenía una caperuza roja y siempre se la ponía para salir. Por eso todos la llamaban Caperucita Roja.
Un día su mamá le dijo:
– Ve a casa de la abuelita que está malita y llévala esta cestita con un poco de sopa, leche y miel.
– ¡Vale, mamá!
– Y no te entretengas por el camino.
– ¡Así lo haré!
Iba alegre y cantando por el camino cuando, de repente, apareció un lobo.
– ¿Adónde vas Caperucita?
– Voy a ver a mi abuelita que está malita y a llevarla esta cestita con sopa, leche y miel.
– ¿Por qué no recoges unas florecillas y se las llevas también?
– Sí, seguro que la gustarán mucho.
Mientras Caperucita recogía flores, el lobo fue corriendo a casa de la abuelita.
Abrió la puerta, entró y como tenía mucha hambre se la comió.
Después el lobo se disfrazó de abuelita y se metió en la cama.
Cuando llegó Caperucita la puerta estaba abierta, entró muy despacito y se acercó a la cama:
– Abuelita, abuelita, que orejas más grandes tienes?
– Son para oírte mejor.
– Abuelita, abuelita, que ojos más grandes tienes?
– Son para verte mejor.
– Abuelita, abuelita, que boca más grande tienes?
– Es para comerte mejor.
El lobo se avalanzó sobre la niña y de un bocado se la tragó.
Un cazador que estaba cerca del lugar oyó los gritos y se acercó a la casa para ver lo que ocurría. Miró por una de las ventanas y vio al lobo durmiendo en la cama. Entonces entró sigilosamente para no despertarle. Cogió un cuchillo, le cortó la barriga y sacó a Caperucita y a la abuelita. Después los tres fueron a buscar piedras, las metieron en la barriga del lobo y el cazador se la cosió.
